miércoles, 6 de diciembre de 2017

Azul inmaculada


Fotografía © Miguel Castaño
En este blog acostumbramos a escribir sobre música y liturgia, así que me permito subir este post –más que interesante– de un compañero sacerdote publicado en www.liturxia.com

Es una escena habitual el que en muchas de nuestras parroquias, en el día celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción vemos emplear -allí donde los hay- ornamentos de color azul celeste y escuchar durante la homilía la explicación de que tal color se debe a un privilegio concedido a España en el siglo XIX por la ancestral defensa que nuestra nación ha hecho de ese dogma. Aún faltan algunos meses para esta festividad litúrgica, pero es conveniente recordar algunos pormenores del uso de este privilegio pues resulta cada vez más frecuente ver como este color -debido sin duda al celo mariano- es usado para celebrar otras advocaciones de la Santísima Virgen.

Lo primero que hemos que precisar es que el color azul, como tal, no es un color litúrgico. En efecto, son colores litúrgicos todos y solos aquellos que se prescriben en el punto 347 de la actual Instrucción General del Misal Romano, a saber, el blanco, el verde, el rojo, el morado, el negro y el rosado. El color azul es, hablando en puridad, un privilegio litúrgico. Esta distinción no es quisquillosa ni rebuscada, dado que según un venerable principio litúrgico, "todo aquello que en la liturgia no es obligatorio, está prohibido". El sentido del privilegio litúrgico es precisamente ser una excepción a una ley general, privilegio concedido por la Santa Sede de lo cual puede hacerse uso o no; esto es lo que lo distingue esencialmente de los colores litúrgicos facultativos como el rosáceo o el negro, que no constituyen excepciones, sino posibilidades ad libitum pero que figuran explícitamente en el conjunto de normas litúrgicas de la Iglesia.

El privilegio de poder emplear el color azul no es, sin embargo, el único concedido a España. Existe un breve pontificio, Ad hoc nos, rubricado por San Pío V (al que se añade el Pastoralis officii de Gregorio XIII) en el que se compendian todos los privilegios litúrgicos otorgados a nuestra nación, muchos de los cuales si bien han caído en desuso no debería ser óbice para conocerlos. Tales privilegios son el fruto de centenarias costumbres litúrgicas españolas -y no tanto una concesión graciosa en recompensa a determinados "méritos" como en ocasiones parece interpretarse- que recibieron tal reconocimiento después de haber sido solicitada la continuación de tales usos. Algo semejante ha sucedido con el color azul, que aún antes de la concesión del privilegio se habría comenzado a ser utilizar. Su uso resulta muy anterior a la misma proclamación del dogma por parte de Pío IX; por lo que parece,se comenzaría a utilizar en Sevilla al menos a raíz de la polémica entre maculistas e Inmaculistas en el siglo XVII. El primer reconocimiento de la posibilidad de usar este color tendría lugar en 1817, cuando Pío VII concedió su uso a la catedral de Sevilla para la fiesta de la Inmaculada y su octava. En 1879 la Sagrada Congregación de Ritos extendería este permiso a toda la archidiócesis hispalense. Finalmente el doce de febrero de 1883 según decreto promulgado por la Sagrada Congregación de Ritos se concede su uso las diócesis españolas y sus territorios para la solemnidad de la Inmaculada, su octava, y las misas votivas. Desde la supresión de la octava de la Inmaculada ya en el misal promulgado por Juan XXIII en 1962 acorde a las rúbricas de la instrucción Rubricarum instructum, el color azul queda reducido a la solemnidad de la Inmaculada y a las misas votivas de la Inmaculada. Y para las diócesis españolas, según lo que hemos indicado más arriba, cualquier otro uso está prohibido. No pensemos, sin embargo, que es nuestro país el único en el que veremos emplear vestiduras azules. Los antiguos territorios del Reino de Baviera (actual Estado Libre de Baviera) lo tiene concedido para la festividad de Santa María Reina y en Portugal para las fiestas de la Inmaculada y la Asunción. En todo caso, el uso abusivo de este color fuera de las fechas para las que está concedido supone desdibujar su sentido y el origen del privilegio: la devoción multisecular del pueblo español a la Inmaculada y la defensa del dogma. Fue precisamente en la archidiócesis de Sevilla, en el convento de San Antonio de Padua donde se conservarían -según la tradición- los más antiguos ornamentos confeccionados en color azul para celebrar a la Inmaculada.

Y es un color muy a propósito para celebrar este misterio. Es el azul quizá el más inmaterial y profundo de los colores. Recuerda al cielo, al agua, al aire, al cristal; Por eso también se habría usado en la liturgia cristiana medieval durante el tiempo de Pentecostés pues el símbolo del Espíritu Santo es el aire, el más inmaterial de los elementos, pues "Spiritus ubi vult, spirat". El azul intenso quiere expresar de este modo el desapego a los valores mundanos y la ascensión del alma que tiende hacia lo divino, como nos enseña Efrén el Sirio : “Hoy María se ha hecho cielo y ha traído a Dios, porque en Ella ha descendido la excelsa divinidad y ha hecho morada."Por eso, junto al blanco, es el color de la Inmaculada Concepción. Representa ese encuentro del cielo con la tierra en las Virgen ya concebida sin mancha, que anuncia esa fusión del cielo y la tierra, las dos partes del eje cósmico, unidos para acoger esa autocomunicación divina, y así se expresa de manera elocuente que Dios Padre ante la previsión de los méritos de María la haya querido adornar con este singularísimo privilegio.

D. José Ripoll




miércoles, 22 de noviembre de 2017

CECILIA, UNA HISTORIA DE AMOR

Fresco de la bóveda de Sta. Cecilia.
Cecilia, una historia de amor.

En tiempos del Papa Urbano I (siglo III) había una hermosa joven llamada Cecilia, de familia romana pero convertida al cristianismo. Fruto de su gran vida de fe y amor a Dios decidió entregarle su virginidad. Sin embargo, como era costumbre, sus padres le buscaron un hombre adecuado con el que debía casarse. Valeriano. Era un hombre lleno de virtud, pero pagano. Cecilia, pese a todo accedió al deseo de sus padres, pero poco después de la celebración del matrimonio, nuestra hermosa joven, armada de valor le dijo a Valeriano: 

– Debo comunicarte un secreto [me imagino la cara de Valeriano, pobre!], he entregado mi virginidad a Dios y un ángel del Señor vela por mí. 
   Ante esto, Valeriano se mostró escéptico [no es para menos] así que le dijo a Cecilia: 
– Si quieres que respete tu consagración virginal haz que yo también vea a ese ángel del Señor. De este modo haré lo que me pidas. 
   Cecilia, astuta, le dijo: 
– Si crees en el Dios verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel del Señor que me custodia.

Valeriano, profundamente enamorado de Cecilia, fue bautizado por el Papa Urbano I y cuando regresó como cristiano a casa... al entrar, vio que Cecilia estaba hablando con el ángel. Obviamente, lo importante no es que Cecilia hablase con el ángel (esto ya se lo había dicho ella) sino que él podía verlo. En ese instante, el ángel se acercó a la pareja y les entregó una corona de flores rojas (símbolo del martirio que padecerían) y otra de flores blancas (símbolo de la consagración virginal de ambos a partir de ese momento). 

Años más tarde, el prefecto Turcio Almaquio, condenó a muerte a Valeriano y a su hermano. Los decapitaron con tres golpes de espada, como mandaba la ley. A Cecilia también la condenaron a muerte. Cuando irrumpieron en su casa (donde ahora está la Basílica de Santa Cecilia) intentaron ahogarla varias veces... pero no fue posible, así que optaron por darle muerte a espada, mientras Cecilia "CANTABA A DIOS EN SU CORAZÓN". Los tres golpes en el cuello no lograron separar la cabeza de su tronco así que la dejaron en el suelo, bañada en su propia sangre. Cecilia tardò tres días en morir. (Todo esto lo recogen las Actas de Santa Cecilia - siglo V). 

Escultura de Maderno
Será Gregorio XIII el que nombre a Cecilia patrona de la música en 1594. La estatua que Maderno esculpió en aquella época muestra tal y como encontraron a Cecilia al abrir su sepulcro en la catacumba donde la habían enterrado. Hoy se puede ver debajo del altar de la Basílica de Santa Cecilia. En ella se percibe la marca de espada del cuello y la curiosa postura de sus manos indicando con tres dedos de la mano derecha y con uno de la izquierda la profesión de fe que la llevó al martirio: tres personas, un solo Dios (Dios trinitario).

Sin duda, la historia de Cecilia y Valeriano, es una historia de amor. De amor entre ellos y de amor entregado, generoso y testimoniado.

Vivir sin Dios es morir, mejor morir con Dios para vivir.


ORACIÓN DE LOS MÚSICOS

Oh! Cecilia, Martir santa y gloriosa
que con tu sangre preciosa 
has testimoniado un amor ardiente por Cristo el Señor,
te invocamos como patrona y protectora.

Tú, has hecho de la vida un canto de amor.
Sostén nuestro trabajo 
para que nuestras obras canten la gloria de Dios;
el Espíritu Santo, Amor y Belleza eterna,
guíe nuestra inteligencia y nuestro corazón.

Intercede ante el Señor
para que abra nuestros ojos y nuestros oídos.
Y así, contemplando el rostro de Cristo, 
hagamos de la música el eco de la divina belleza.
Nuestras obras transmitan consuelo y alegría, 
suscitando en el corazón de los hombres la nostalgia del Paraíso, 
contribuyendo al esplendor y solemnidad de la oración de la Iglesia, 
 que den luz y esperanza para el mundo.

Por tus grandes méritos concédenos unirnos un día al coro del cielo 
allí donde resplandece la sublime armonía de Dios.

Amén.

Basílica de Santa Cecilia (Roma)

Feliz día de Santa Cecilia.



martes, 14 de noviembre de 2017

La música litúrgica no da la nota

Al hilo de las Jornadas Nacionales de Liturgia sobre música litúrgica, la Revista Vida Nueva ha publicado un artículo a doble página sobre la música litúrgica. 

        

Puedes descargarlo pinchando AQUÍ.

martes, 31 de octubre de 2017

Resultados del Cuestionario sobre música litúrgica


Primeros datos de la Encuesta sobre el uso y práctica del canto y la música en las celebraciones litúrgicas

El responsable de Música del secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia, Óscar Valado Domínguez, ha presentado los primeros resultados de la Encuesta sobre el uso y práctica del canto y la música en las celebraciones Litúrgicas en España, que se ha realizado con motivo del 50 aniversario de la instrucción de la Congregación del Culto Divino Musicam Sacram.    



jueves, 26 de octubre de 2017

Conclusiones de las JNL sobre Música Sagrada


Entre los días 17-20 de octubre tuvieron lugar en Santander las XLVI Jornadas Nacionales de Liturgia; este año, con motivo del 50 aniversario de la Intrucción Musicam Sacram, el tema fue: "La música litúrgica en España". 

En la web de la Conferencia Episcopal podéis encontrar una interesante crónica de esos días:

Sin embargo, yo quisiera poner aquí el vídeo de la clausura de las Jornadas. Si tienes 10 minutos te invito a escucharlo con detenimiento porque en esta intervención del  Obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia se resumen perfectamente todos los temas que se abordaron durante estos días.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Jornadas Nacionales de Liturgia 2017

Entre los días 17 y 20 de octubre tendrán lugar en Santander las Jornadas Nacionales de Liturgia. Este año, con motivo del 50 aniversario de la Instrucción Musicam Sacram el tema central será la música litúrgica.

En estas jornadas entre las ponencias y comunicaciones también se darán a conocer los resultados de la Encuesta realizada por el Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia sobre el uso y práctica del canto y la música en las celebraciones; así como los trabajos realizados para la inminente publicación sobre el Enchiridion de música sagrada.

Aquí puede ver el programa: pinchar AQUÍ.
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